Pesada deuda externa y altos índices de corrupción agobian a Latinoamérica



 Susana Oviedo*

La pesada deuda externa de nuestros países y los altos índices de
corrupción e impunidad son las principales causas de una realidad que
"nos preocupa y nos duele", expresa el mensaje final del Consejo
Episcopal Latinoamericano (CELAM) que concluyó su XXIX asamblea
ordinaria en Ypacaraí, a 35 km. de la capital paraguaya.

Luego de cuatro días de debate y análisis, los delegados de 22
Conferencias Episcopales reunidos en asamblea ordinaria, concluyeron
que los problemas sociales se han agudizado en casi todos los países
de la región como consecuencia de "la pesada deuda externa de nuestros
países y los altos índices de corrupción e impunidad".

Ocho cardenales, dieciséis arzobispos y alrededor de cuarenta obispos
renovaron además la directiva del Consejo que en los próximos cuatro
años será presidido por el cardenal Francisco Javier Errázuriz,
arzobispo de Santiago de Chile, presidente. Como miembros de la
Presidencia, fueron electos: monseñor Carlos Aguiar Retes, obispo de
Texcoco (México); monseñor Geraldo Lyrio Rocha, arzobispo de Vitoria
da Conquista (Brasil); cardenal Pedro Rubiano Sáenz, arzobispo de
Bogotá (Colombia). Monseñor Ramón de La Rosa y Carpio, obispo de
Nuestra Señora de Altagracia en Higuey (República Dominicana).

El empobrecimiento creciente de la población, los altos índices de
desempleo y en muchos lugares, el deterioro de las condiciones de vida
en los campos de la salud, de la educación, de la vivienda, de la
seguridad social y del respeto de los derechos humanos, "se nos
presentan como grandes desafíos", reza el comunicado del CELAM.

Para los dignatarios de la Iglesia latinoamericana y del Caribe, urge
fortalecer la democracia en nuestros países, donde se ven signos de
decadencia y atomización de los partidos políticos. Hacen especial
alusión a Venezuela, abogando porque este país "encuentre caminos de
solución" y uniéndose a los deseos del Santo Padre, "que se garantice
en Cuba la promoción de un Estado moderno y democrático". En
representación de estos países, participaron de la reunión del CELAM,
entre otros delegados, Jaime Lucas Ortega y Alamino, arzobispo de La
Habana y monseñor Baltazar Enrique Porras, arzobispo de Mérida y
presidente de la Conferencia Episcopal Venezola. Para los jerarcas
católicos en el continente urge una evangelización capaz de avivar la
esperanza "de tantos hermanos nuestros" que sufren las consecuencias
de los males arriba mencionados. Urge, además, la formación de hombres
y mujeres que se dediquen "a servir a nuestros pueblos, impulsados por
el amor a los más pobres y excluidos".

A criterio del CELAM actualmente se vive una fascinación de un mundo
que, en cada paso y a cada instante, "nos sorprende", y a veces anima
y, en otros momentos, desconcierta. "Vemos cómo crece el catálogo de
los desafíos que debemos asumir y responder con testimonio firme".
Hace falta, concluyeron, realizar mayores esfuerzos por la
construcción de una sociedad democrática, justa y fraterna.

En el 2005 el Consejo celebrará 50 años de su creación, hecho
cronológico ante el cual se comprometen los obispos a un verdadero
"Kairós": un tiempo oportuno para la salvación y para dar esperanza a
todos los habitantes de los países latinoamericanos.

Durante la asamblea el CELAM adoptó un plan global para el próximo
cuatrienio, que incluye 35 programas y 88 proyectos. "Allí se abarca
una enorme variedad de aspectos, pero sintéticamente habla de la
promoción de la comunión dentro de la Iglesia y de proyectar un
espíritu de solidaridad en la sociedad, sobre todo hacia los más
débiles", según explicó el arzobispo electo de Guayaquil, monseñor
Antonio Arregui Yarza.

*Periodista Del Diario Ultima Hora y Docente de la Universidad de
Paraguay