Chile debe votar contra la guerra



6 de marzo del 2003


Gladys Marín
Partido Comunista de Chile


El Gobierno de Chile insiste en afirmar que no existen presiones por parte
de los EEUU para que el representante del país vote favorablemente la nueva
Resolución propuesta por ellos a las Naciones Unidas, sin embargo, bastaría
un solo hecho para demostrar lo contrario La llegada de Otto Reich como
mensajero de Bush significa que se ha terminado la hora de la diplomacia y
ha llegado el momento de plantear las cosas con el descaro que este
personaje puede hacerlo.

Este operador internacional en cuyos antecedentes figuran el haber estado
involucrado en el escándalo Irán Contras, ser miembro del Consejo de la
Escuela de las Américas, haber gestionado, cuando era Embajador en Venezuela
la salida a EEUU del terrorista Bosch, el haber estado en conexión con los
golpistas venezolanos de Abril del 2002 y ser un rabioso anticubano. Es tal
lo mal oliente de su postura que fue rechazado por el propio Senado
norteamericano para ser designado en propiedad en el Departamento de Estado,
no fue recibido por Lagos en Octubre por sus antecedentes y hoy sí lo será.

Y seguramente no tendrá ningún problema para decir en su cara al Presidente
de Chile que de no apoyar el representante chileno, con su voto la nueva
Resolución presentada por los EEUU, la represalia será el cuestionamiento a
la firma del tratado de Libre Comercio, la restricción de los créditos en
los Bancos internacionales y todo el tratamiento que se tiene para los
países que actúan con independencia frente a los EEUU. A los declarados
"enemigos" simplemente los interviene y los bombardea.

El Gobierno de Chile tiene una gran responsabilidad en sus manos, en
cumplimiento de la cual, puede llenarse de gloria y dignidad o puede echarse
encima una mancha negra de inhumanidad que no podrá borrar.

En su calidad de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas tiene la posibilidad de votar contra cualquier propuesta que
signifique abrir paso a la agresión a Irak por parte de los EEUU y sus
aliados, desencadenando así una guerra , según todos estiman, de
incalculables consecuencias.

La responsabilidad de Chile no se limita al país, ni al continente, sino
alcanza a todo el planeta y en el cual la población mayoritariamente se ha
pronunciado contra la guerra. Y no podría ser de otra manera ya que en la
mente de todos están vívidas las imágenes de las dos guerras mundiales, de
la guerra en la ex Yugoeslavia, en Kosovo, de la guerra no declarada contra
Palestina por parte de Israel, de una u otra forma todos saben las
calamidades que sufren los hombre, mujeres, niños, ancianos en las guerras y
no desean eso para la humanidad.

Si hoy, sólo con las amenazas de guerra las alzas del precio del petróleo y
la inestabilidad cambiaria ha elevado el precio del pan, del transporte, de
la electricidad, a corto plazo, esto alcanzará a todas las mercancías. A la
crisis ya existente se sumarán las consecuencias de la guerra y serán, como
siempre los sectores más desprotegidos los más perjudicados.

Hasta este momento la postura del Gobierno de Chile ha sido la de esperar
saber qué hacen los demás para resolver, pero en esta espera actúan las
presiones y se debilita la resistencia a la guerra. Esperar lo que digan
otros. Esto no es sólo una postura ambigua, sino renunciar a su obligación
de tener una actitud independiente, soberana y de humanidad. Frente a la
guerra no puede caber abstenerse, sólo cabe la condena y el rechazo.

Ayer el Embajador de los EEUU en Chile, Williams Brownfield expresaba en
Punta Arenas, su deseo que la situación en Medio Oriente no afectara las
relaciones comerciales entre ambos países. ¿Qué es esto? ¿Una amenaza velada
que Reich vendrá a hacer más explícita? Vendrá este tal enviado de Bush
también a exigir una nueva condena a Cuba en Abril próximo en la Comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

En este ambiente el Presidente Lagos señala que lo principal es lograr un
acuerdo que incluya a todos, por una o por otra posición. Como si fuera lo
mismo la paz que la guerra.

La situación es suficientemente clara para pronunciarse clara y
decididamente contra la guerra de Bush. No se puede transar la soberanía del
voto de Chile por supuestas ventajas económicas, en un tema que tiene que
ver con la vida de miles o millones de personas.

Gladys Marín Millie
Presidenta Partido Comunista de Chile