Ecuador, un país exportador de dólares




  Alberto Acosta

Como en un espejo se reflejan en la pro forma presupuestaria las
intenciones políticas. El mundo de ficción pintado en los años de
lucha política concluye abruptamente ante cifras y prioridades. Las
palabras esperanzadoras de la campaña electoral se transforman en
farsa. Los ilusionistas, que cosecharon votos ofreciendo cambios,
tienen que esmerarse por tratar de demostrar que hacer lo mismo que
criticaron y combatieron, es ahora diferente y hasta positivo. La
ambición y la mediocridad obran milagros. Y esto, que sucedió antes,
se repite en el gobierno del coronel Lucio Gutiérrez, con el agravante
de que se presenta como un gobierno distinto... porque habría
neutralizado las protestas de los ponchos con unos cuantos cargos
burocráticos. Cautivada por las voces de triunfo de los medios de
comunicación -en especial luego de la firma de la 'Carta de Intención'
y del espaldarazo recibido por el coronel de parte de 'su mejor
aliado': Jorge Bush II, el francotirador global de Washington-, la
sociedad parece ajena a su propia desgracia. ¿Será tan difícil leer y
entender las cifras de la proforma? Con el pretexto de que no había
otra cosa que hacer y que nadie ha presentado alternativas creíbles y
viables, y que sería calamitoso repudiar la deuda externa, el país
seguirá exportando dólares por el pago de dicha deuda. En la proforma
se escribe que 'el país se volvió exportador neto de divisas,
financiando de esta manera al resto del mundo'. En el 2002 se
recibieron préstamos por 138 millones de dólares y se amortizaron 710
millones, un saldo negativo de 572 millones. En el 2001 el saldo
negativo se acercó a los 400 millones, se obtuvo préstamos por 330
millones y se pagó 733 millones. Exportación de dólares que se suma a
una cifra negativa acumulada en las décadas anteriores de más de 10
mil millones. Y que se repetirá en el año 2003: por desembolsos, que
incluyen los aplaudidos créditos del FMI y de otros organismos
multilaterales, se recibirían 791 millones, mientras que por pago de
la deuda externa pública saldrán 919 millones. En la práctica se
exportarán más de 128 millones de dólares, pues la diferencia del
precio establecido en la proforma -18 dólares por barril, con el del
mercado, que ya supera los 30 dólares, está destinado a alimentar el
pago de la deuda. A esta sangría, con la que se compra la 'confianza'
de los agentes económicos, se suma otra carga producida por el
servicio de la deuda pública interna, en su mayoría por el salvataje
bancario, que en el 2003 significará una transferencia neta negativa
de 397 millones. Y como para completar el cromo del calendario, el
coronel, sin transparencia alguna, apura un nuevo acuerdo con el
FMI -su verdadero plan económico-, que empezó con el alza de los
precios de la gasolina y de las tarifas de la electricidad, y que
anuncia reducir los ingresos de los servidores públicos y las
pensiones de los jubilados, mermar las inversiones de la empresa
estatal de petróleo, privatizar las empresas públicas, eliminar el
subsidio al gas, abaratar y flexibilizar la mano de obra, así como
tantas otras recetas archiconocidas en un ajuste cortoplacista y
recesivo. Este, como van las cosas, será un gobierno peor que los
otros, porque es distinto...