ARGENTINA: notevole aumento dell'economia del baratto



Marcela Valente

 Notable aumento de trueque
BUENOS AIRES, mar (IPS) - La recesión, el desempleo y las restricciones
bancarias en Argentina impulsaron el crecimiento explosivo de la Red Global
del Trueque, un sistema alternativo de subsistencia para más de tres
millones de personas.

Desocupados, trabajadores de la economía informal, jubilados, pobres y hasta
personas de ingreso medio y profesionales intercambian bienes y servicios en
unos 4.000 locales (clubes de trueque) ubicados en todo el país.

Las diferencias que surgen de un producto a otro del intercambio se
compensan con una moneda social llamada "crédito", especie de bonos que se
estudia imprimir en la estatal Casa de la Moneda a partir de este mes para
evitar falsificaciones.

El movimiento surgió en 1995, por iniciativa de un grupo de ecologistas que
proponía volver a la economía de subsistencia sin necesidad de utilizar
pesos, la moneda local, y desde entonces no paró de crecer.

En la actualidad se intercambian todo tipo de bienes, incluso terrenos,
casas y automóviles, además de servicios profesionales y turísticos, se
pagan impuestos y se realizan otro tipo de transacciones.

Un ejemplo de esa variedad es el caso del nuevo club Trueque Pyme, que
nuclea a pequeños y medianos empresarios quebrados, que realizó este mes su
primer rescate.

El grupo, mediante un "préstamo de honor", logró reabrir Lourdes, una
fábrica de productos regionales de la centrooccidental provincia de Mendoza
que había cerrado como consecuencia de la crisis económica.

El préstamo otorgado por Trueque Pyme permitió poner en funcionamiento a
Lourdes, que había llegado a tener 100 empleados en su mejor época, luego de
pagar a los albañiles, electricistas, plomeros y mecánicos. El propietario
de la firma se comprometió a pagar la ayuda con créditos a los empleados y
proveedores.

El sistema de intercambios, que parecía una alternativa romántica destinada
a un sector social que había quedado fuera del circuito tradicional de
consumo, se multiplicó a ritmo acelerado desde diciembre, cuando se
restringió el retiro de dinero de los bancos y la economía se hundió.

Los miembros de la red de trueque se multiplicaron por seis a partir de
marzo pasado y los coordinadores calculan que, si se mantiene la tendencia
al alza, llegarán a fines de año con más de siete millones de personas
incorporadas al sistema, una cantidad impactante para un país de 38 millones
de habitantes.

La televisión difunde a diario información sobre los llamados "nodos"
(sitios de intercambio), explica su funcionamiento y los resultados que, en
la gran mayoría de los casos, muestran a unos muy satisfechos
"prosumidores", como se identifica a los consumidores que a la vez venden lo
que producen.

"Desde que empecé a venir acá, me cambió la vida". La frase, que parece
tomada de una publicidad tradicional para incitar el consumo, es la más
repetida entre los prosumidores. Muchos pasaron un tiempo largo
sobreviviendo con magros ingresos hasta que comenzaron a frecuentar algún
nodo.

Las amas de casa, desempleados y jubilados constituían el perfil clásico del
socio de la red, pero con la agudización de la crisis se fueron sumando
sectores de clase media, con ingresos más altos en pesos, así como
trabajadores activos y profesionales.

"Tengo una pensión de 300 pesos, por lo cual estaba muy deprimida y no
quería ni salir, hasta que una amiga me convenció y, por darle el gusto,
vine", comentó a IPS Margarita Fernández, de un nodo de Béccar, una
localidad ubicada en el área metropolitana de la capital argentina.

Fernández es una tejedora manual que por cada prenda de hilo y lana que
vende en las ferias de la zona recibe entre 20 y 40 créditos, cuyo valor por
unidad equivale a unos 80 centavos de peso.

Asegura que sus ingresos le permiten comprar comida hecha y ropa de
confección, además de contratar servicios de plomería, electricidad,
pedicuría y peluquería.

Es cada vez más común encontrar arquitectos, odontólogos, médicos,
psicólogos, profesores de enseñanza primaria y media y escuelas de teatro,
música o computación dispuestos a aceptar que le paguen sus honorarios la
mitad en créditos y la mitad en pesos.

Los "créditos" obtenidos en el sistema de trueque permiten a los
contribuyentes disponer de sus bajos ingresos para pagar impuestos y
servicios, o sea que este mercado alternativo contribuye con el Estado,
señaló.

"La crisis provocó una verdadera explosión que nos obligó a gerenciarnos",
dijo a IPS Patricia Colombres, encargada del "nodo periodístico" y una de
las 30 personas contratadas del sistema para organizar la red, atender
llamadas, derivaciones, controlar la emisión de moneda social y hacer
difusión.

Algunos años atrás era fácil ubicar a líderes del Club del Trueque para
entrevistarlos. Sin embargo, ahora hay que sortear teléfonos centrales y
recepcionistas que derivan llamadas a secretarias que, a su vez, contactan
con encargados de prensa para finalmente obtener la información.

Las personas contratadas en la red, que se consideran a sí mismos "ocupados"
y no empleados, reciben su pago también en "créditos", que se colectan
mediante el cobro de una entrada en el nodo La Bernalesa, el principal del
Club, ubicado en la localidad de Quilmes, al sur de la capital argentina.

A La Bernalesa concurren unas 8.000 personas por semana. Funciona los
martes, sábados y domingos y cada "prosumidor" lleva ahí sus productos para
intercambiar.

Lo primero que se termina es la comida y luego comienzan a moverse los
puestos de ropa, útiles escolares, libros, adornos y otros bienes. Los
servicios se ofrecen en una cartelera.

Cada persona que va a La Bernalesa paga un peso y un "crédito" por ingresar,
recursos que permiten sostener la organización, incluidos sueldos, viajes y
gastos.

El Club del Trueque ya funciona en las 23 provincias de Argentina. En cada
una hay a su vez centenares de "nodos".

También se han desarrollado "nodos" en escuelas, donde los propios
estudiantes intercambian útiles, ropa y libros, y hasta se consiguen por
esta vía boletos para ingresar a estadios de fútbol. Algunos nodos se
contactan con otros del país para ofrecer hotelería y servicios turísticos.

Pero la última novedad más impactante es la decisión de algunos municipios
de aceptar "créditos" como pago de impuestos, como sucedió con los
municipios de Chacabuco, Quilmes y Avellaneda, todos en la central provincia
de Buenos Aires.

Alcaldes de localidades pequeñas de otras provincias han seguido el mismo
camino y aseguran que esos créditos vuelven fácilmente a los contribuyentes,
mediante comida en escuelas u hospitales.

Para muchos contribuyentes, la reacción de las comunas es lógica. La
iliquidez que existe en el país tras cuatro años de recesión y un desempleo
próximo a 23 por ciento de la población activa, obligó a las provincias a
emitir sus propios bonos, por lo cual hay casi una docena en circulación en
Argentina.

Los "créditos", que no implican emisión de deuda y dejan satisfechos a los
"prosumidores", comienzan a ser mucho más atractivos que los bonos
provinciales.(FIN)

Red Global de Trueque http://www.trueque.ong.org/

Nello

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