SALUD-BRASIL:Alarmante propagación del dengue




Mario Osava

RIO DE JANEIRO, 31 ene (IPS) - La epidemia de dengue escapó a todo control
en Brasil, donde está presente en dos tercios de los 5.500 municipios del
país y su manifestación hemorrágica se cobra una cantidad creciente de
víctimas.

La situación preocupa en especial en Río de Janeiro, donde se han confirmado
cinco muertes hasta el miércoles entre los 4.345 casos de dengue
notificados, 83 de los cuales son de la variedad hemorrágica.

Las autoridades manifestaron mucha inquietud, además, por la gran afluencia
de turistas a Río de Janeiro, atraídos por la temporada de verano austral y
por los festejos de carnaval programados del 10 a 12 de febrero, que pueden
aumentar el contagio de la enfermedad.

La proliferación del dengue era "previsible", por los datos anteriores, y
también "evitable", pues se sabe que el transmisor es el mosquito Aedes
aegypti y que su criadero es el agua estancada, dijo a IPS Rivaldo Venancio
da Cunha, médico experto en enfermedades infecciosas.

En Brasil se registraron 390.701 casos de dengue el año pasado, 70 por
ciento notificados entre febrero y mayo, entre los cuales hubo 676 personas
afectadas con el tipo hemorrágico y 28 muertes, según la Fundación Nacional
de Salud del Ministerio de Salud.

El aumento de la incidencia en marzo hacía prever que en el verano de este
año la epidemia se agravaría, observó Sergio Arouca, ex secretario de Salud
del municipio de Río de Janeiro.

La situación actual deja claro que "el dengue vino para quedarse" y que su
erradicación tardará por lo menos 30 años, evaluó Cunha, quien recomienda a
sus alumnos en la Universidad Federal de Mato Groso del Sur, en el oeste de
Brasil, dedicarse a esa especialidad si pretenden evitar el desempleo.

El Ministerio de Salud intensificó el esfuerzo para reducir la presencia del
mosquito Aedes aegypti, con amplia campaña de distribución de vehículos y
agentes destinados a aplicar insecticidas en las ciudades afectadas.

Sin embargo, Cunha entiende que esas acciones son "ineficaces" para
controlar la epidemia y sus consecuencias.

Es necesario ampliar la investigación, la red de laboratorios para
diagnóstico rápido, seguimiento de los tipos de virus y descentralización
del sistema, para agilizar las decisiones de las autoridades locales,
recomendó el experto.

El dengue es una enfermedad bicentenaria, cuyas primeras epidemias fueron
reportadas entre 1779 y 1780 simultáneamente en varias áreas de Africa, Asia
y América. En este último continente se ha asentado en sus zonas tropicales
y avanza en las subtropicales.

Los primeros síntomas de la enfermedad son semejantes a un estado gripal con
fiebre y dolores de cabeza y en las articulaciones. No se contagia de
persona a persona, sino a través del mosquito, que es originario de Africa
oriental.

Los tipos 1 y 2 constituyen el llamado dengue clásico que, pese a provocar
fiebre alta y dolores en las coyunturas, la cabeza y en el fondo de los
ojos, son considerados los menos peligrosos de todos. El número 3, el dengue
hemorrágico, así como el 4, son identificados como los más graves.

No existe aún un tratamiento contundente contra el dengue, que produce
pérdida de plaquetas en la sangre, y las autoridades sanitarias concentran
su esfuerzo en evitar la reproducción del Aedes Aegypti.

El dengue hemorrágico ya es una realidad en expansión en Brasil, "pero no se
justifica la muerte de los pacientes por diagnóstico tardío y por una
enfermedad hartamente conocida en el mundo y presente en el país hace 10
años", en su tipo hemorrágico, argumentó Cunha.

Los primeros casos hemorrágicos en este país se registraron en la grave
epidemia de 1990-1991, en la ciudad de Niterói, cercana a Río de Janeiro,
recordó el investigador, que hizo doctorado estudiando el dengue.

La hemorragia suele ocurrir en la recidiva. Por eso se temía un gran aumento
de su incidencia, pues hace dos años se identificó en Río de Janeiro la
presencia del virus 3 de dengue, contra el cual no están inmunizadas las
personas que se enfermaron por los tipos 1 y 2.

Pero Brasil no está confirmando las conclusiones basadas en las experiencias
de Cuba y del sudeste asiático, señaló Cunha. No son por ejemplo los niños
de hasta 15 años las mayores víctimas, como se esperaba, pues 95 por ciento
de los casos hemorrágicos afectan a mayores de esa edad.

Cunha observó que están influyendo mucho en esa incidencia otros factores
asociados, como las personas afectadas de hipertensión arterial, diabetes,
asma bronquial y enfermedades reumáticas, además del uso de algunos
medicamentos que alteran la coagulación, como el ácido acetilsalicílico
(aspirina).

La repercusión de la epidemia también impacta en la economía del país,
especialmente en el turismo, con la merma de las visitas a áreas de gran
incidencia de dengue, y actividades que emplean a muchos trabajadores, como
el comercio, por la ausencia forzada de varios días a sus labores de las
personas enfermas.

La nororiental ciudad de Fortaleza vivió ese drama en 1994, "con la
suspensión de muchos viajes por parte de turistas extranjeros", precisó
Cunha.

El dengue es un grave problema de salud pública mundial. En América Latina
casi todos los países enfrentan condiciones similares a las brasileñas, a
excepción de los ubicados en el extremo sur, favorecidos por el frío que
extermina los mosquitos, comentó el especialista.

El contagio más allá de las fronteras es inevitable, debido a la expansión
de los viajes internacionales.

Por esa vía llegó el virus 3 a Brasil, identificado en 15 países, entre
ellos los vecinos andinos de Brasil como Ecuador, Perú y Venezuela, que ya
advierten la presencia del dengue tipo 4, según la Fundación Nacional de
Salud.

Brasil, con 162 millones de habitantes, registró 63,3 por ciento de los
casos notificados en 2000 en América Latina, con 375.044 enfermos. Pero
algunos países, como Costa Rica, Ecuador, Honduras, Paraguay y Suriname,
presentaron una proporción mayor, considerando la población de cada uno de
ellos.

Además del dengue, Brasil enfrenta también la amenaza de la fiebre amarilla,
transmitida por el mismo mosquito Aedes aegypti. La proliferación de esa
enfermedad se puede extender a los centros urbanos, de donde fue erradicada
hace 60 años, pero aún endémica en los bosques amazónicos y alrededores.

El año pasado se notificaron varios casos de fiebre amarilla, con algunas
muertes, en ciudades cercanas a Belo Horizonte, capital del central estado
de Minas Gerais.

Por esa razón, el Ministerio de Salud promoverá en los próximos días una
campaña informando a la población sobre los riesgos de viajar a las áreas
amenazadas.

Para la fiebre amarilla existe una vacuna, a diferencia del dengue, que
inmuniza por 10 años a partir del décimo día desde su aplicación.

Nello

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