Mesico: Dio non e' ptrimonio dei potenti, dicono i campesinos de Atenco



''Virgen de Guadalupe, protégenos de las injusticias de Fox y Montiel'',
claman

¡Dios no es patrimonio de los poderosos!, dicen campesinos de Atenco en
peregrinación

 Como bienvenida al Papa recorrieron la zona afectada por el decreto
expropiatorio

MARIA RIVERA ENVIADA

¡Dios no es patrimonio de los poderosos!, gritaron los campesinos de San
Salvador Atenco y, sin más armas que los estandartes de la Guadalupana, San
Salvador y San Francisco de Asís, se encaminaron por brechas y calles
enlodadas de las comunidades que integran el Frente de Pueblos por la
Defensa de la Tierra (FPDT) para dar la bienvenida a Juan Pablo II y exigir,
por enésima vez, respeto por el territorio que les legaron sus antepasados.

Mientras el pueblo se volcaba en las calles de la ciudad de México para
recibir al máximo jerarca de la Iglesia católica, la gente de este municipio
en rebeldía también tuvo su jornada de fe y de unidad. Muy a su manera se
encomendaron al Dios de los pobres, los desamparados, los perseguidos, para
que los proteja en esta lucha que parece no tener fin.

Como ya es costumbre en los actos de este movimiento, las mujeres marcharon
al frente enarbolando las demandas. Mediante plegarias, cánticos y sencillos
carteles hechos a mano pidieron protección divina contra el decreto
expropiatorio del 22 de octubre de 2001, que tiene como fin la construcción
de una nueva terminal aérea. ''Virgen de Guadalupe, protégenos de las
injusticias de Montiel y de Fox''. ''Juan Diego, evita que los pueblos
campesinos desaparezcan'', decían algunas de las pancartas.

Pero la jornada no sólo tenía como fin la interlocución divina. El
movimiento de resistencia también demandó a las autoridades federales y
estatales alternativas al olvido en que se encuentra la región. ''Pero que
quede bien claro, no queremos el desarrollo que imponen los
poderosos -explicó el dirigente del movimiento de resistencia, Ignacio del
Valle-, sino uno que tenga en cuenta las necesidades particulares de cada
comunidad. ¡Ya basta de proyectos que no nos tomen en cuenta!''

''Una cosa es la fe y otra la friega''

Desde mediodía, con el sol a plenitud, cientos de comuneros iniciaron la
peregrinación en Santa Isabel Ixtapa, primer pueblo del territorio ''que nos
quieren despojar'', según la ejidataria Juventina Salmerón. La mayoría de
los peregrinos hizo el recorrido a pie, como mandan los cánones. A su lado
pasaban los esforzados ciclistas, sin aire ni para gritar consignas. Pero no
faltaron los vivos que señalaban que ''una cosa era la fe y otra la
friega'', y sin remordimiento alguno siguieron la procesión cómodamente
instalados en tractores y trocas. Diversos son los caminos para llegar a
Dios, argumentaban.

La segunda parada de la marcha fue en Nexquipayac, uno de los pueblos más
afectados por la expropiación, ya que perdería casi 90 por ciento de su
territorio. A la entrada de la engalanada iglesia, que acaba de celebrar las
fiestas patronales, María del Refugio García rectificaba a su esposo.
''¿Cómo que ojalá y nos quiten nuestras tierras? Ojalá no. No vamos a dejar
que nos arrebaten lo nuestro, que quede bien claro. Es el patrimonio de mis
hijos y si hay que pelear hasta con nuestra vida por él, lo haremos.''
Aclarado el punto, el matrimonio se incorporó a la movilización.

''Mi abuelita murió llorando por sus tierras -recordaba la joven mujer- y a
una vecina se le paralizó una parte de la cara cuando se dio a conocer que
íbamos a perderlo todo. Ya es demasiado dolor lo que ha causado el gobierno
con este decreto. No tenemos paz ya en el pueblo; antes éramos pobres, pero
vivíamos tranquilos; ahora ni eso. ¡Es demasiada presión, estamos
desesperados!'' Su voz se corta. El gesto habla de una larga temporada de
desasosiego, de rabia, de impotencia.

''Unidad, fórmula para echar abajo el decreto expropiatorio''

El calor no parece afectar la concentración. Firmes, los campesinos
continúan su recorrido. Cuando los rezos cesan continúan con sus demandas:
''¡Tierra sí, aviones no! ¡Ni hoteles ni aviones, la tierra da frijoles! ¡El
pueblo callado jamás será escuchado! ¡Zapata vive, la lucha sigue!''

En el combativo pueblo de Acuexcomac hay un receso. Durante éste, el
dirigente Ignacio del Valle pide a la gente que aún no se ha sumado al
movimiento que lo haga -''falta poco tiempo para echar abajo ese decreto y
para eso no hay otra fórmula que la unidad''-, y al gobierno le pide que
entienda ''que debe retomar el camino de atención a los pueblos que claman
justicia''. Explica que hacen esta marcha para dar la bienvenida a México a
un personaje de fe, como es el Papa. ''Podríamos ir a su encuentro, pero no
queremos darle argumentos al gobierno, que no duda en calificarnos de
intolerantes y violentos.''

Continuaron la peregrinación. Los cantos de ''¡Ven con nosotros a caminar,
Santa María ven!'' se entremezclan con los ''¡Zapata vive, la lucha sigue!''
Para calificar a este movimiento campesino hay que formular nuevas
categorías. Zapatistas guadalupanos, les dicen algunos. Católicos
macheteros, les llaman otros. Lo cierto es que son gente para la cual las
luchas por la tierra y por su fe están profundamente relacionadas y con sus
sencillos argumentos ponen en aprietos no sólo a las autoridades
gubernamentales, sino también a las eclesiales.

''Estamos aquí como hijos de Dios unidos por nuestra fe -apunta Marta Pérez,
una de las lideresas del movimiento campesino- y por la certeza de que
nuestras tierras nos pertenecen. Nosotros somos los legítimos dueños de
ellas y por ello las seguiremos defendiendo.'' Más adelante informó que se
le envió una carta a Juan Pablo II explicándole el riesgo en que se
encuentran estas comunidades con el proyecto de la nueva terminal aérea, y
pidiéndole su apoyo para lograr la derogación del decreto expropiatorio de
sus tierras, fechado el 22 de octubre de 2001.

Hacia el final del recorrido, después de pasar por Magdalena Panoaya, San
Miguel Tocuila, San Martín de Abajo y San Felipe, Nacho del Valle formula
una crítica a la actitud gubernamental ante las jornadas religiosas que se
avecinan. ''El gobierno pretende levantar su imagen, que está por los
suelos, por medio de la religión y la fe que tiene nuestro pueblo. Quieren
utilizar la canonización a un indígena que simboliza a la raza aborigen de
nuestros pueblos para que olvidemos la falta de respuesta hacia sus
demandas.''

''Nuestro pueblo es creyente pero tolerante''

En cambio, para ellos -continúa el dirigente de Atenco-, la fe es un
elemento de unión e identidad. ''Nuestro pueblo es creyente, pero tolerante.
Y en este acto no porque no traigamos un machete estamos desprotegidos,
porque nuestras más importantes armas son la unidad y nuestras creencias. Y
no hablamos de símbolos sino de realidades.''

¿Qué es lo que sigue?, se pregunta. ''Seguir enfrentando al gobierno en la
mesa de comunicación que se abrió. No porque éste nos lo haya otorgado como
un favor, sino porque lo hemos conseguido a punta de cabronazos, porque el
gobierno nunca entendió por la buena. Ahora lo que proponemos es un impulso
real al campo, con proyectos productivos que surjan de las necesidades
particulares de cada comunidad, porque aunque estamos cerca tenemos
distintas necesidades. Se trata de generar un proyecto desde el pueblo, no
impuesto. Un desarrollo con base en las necesidades propias de cada
comunidad.''


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Nello

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