Brasile: l'immigrazione e' un tabu nella globalizzazione



POBLACION:
Migraciones, un tabú en la globalización

Mario Osava

BRASILIA, 8 may (IPS) - La globalización abrió las fronteras a los capitales
y al comercio, pero las cierra a los inmigrantes, señala el informe puesto a
discusión en la reunión que la Cepal realiza esta semana en la capital
brasileña.

Casi 10 por ciento de los 150 millones de emigrantes en el mundo son
latinoamericanos, una cantidad que puede llegar a 20 millones de personas si
se suman los indocumentados, indica el texto presentado en el 29 Periodo de
Sesiones, la reunión bienal de Cepal (Comisión Económica para América Latina
y el Caribe).

La mitad de ese flujo de población emigró en los años 90, la mayoría con
destino a Estados Unidos, añade el documento que se examina en el encuentro
iniciado el lunes y que finaliza el viernes en Brasilia.

Se calcula que en la actualidad entre tres y 3,5 por ciento de los 6.300
millones de seres humanos son emigrantes.

Sin embargo, ese porcentaje es muy inferior al registrado a fines del siglo
XIX y comienzo del siglo XX, cuando pudo haber llegado a 10 por ciento de la
población mundial de entonces, dijo a IPS el demógrafo chileno Miguel Villa,
jefe del Area de Población y Desarrollo de la Cepal.

La emigración fue un "componente central" de la primera fase de la
globalización, entre 1870 y comienzos de la primera guerra mundial en 1914,
y eso contribuyó al desarrollo de Europa como una sociedad sin grandes
inequidades, porque pudo colocar en otros continentes sus excedentes de
población, apuntó el experto.

Pero en la actual fase de internacionalización de la economía, cuando las
presiones migratorias tienen sentido de Sur a Norte, no existe la apertura
de hace un siglo. Es una situación que presenta varias incompatibilidades y
contradicciones, destacó Villa.

El mundo avanza en una creciente liberalización de los flujos financieros,
de bienes, ideas y de conocimientos, pero siguen, y en muchos casos se
intensifican, las restricciones a la circulación de mano de obra. Los
trabajadores son excluidos del proceso.

Sin embargo, "la gente migra, no sólo porque quiere sino porque hay demanda
efectiva" de mano de obra en el país de destino, una realidad que se niegan
a admitir los que se oponen a una flexibilización de las barreras, observó.

La necesidad de trabajadores inmigrantes, incluso, aumentará rápidamente en
los países industrializados debido al envejecimiento de su población. Esa
tendencia se refleja, por ejemplo, en el creciente pedido de profesionales
en la atención de ancianos en Estados Unidos, Europa occidental y Japón.

La situación descripta, "que ya es dramática", hace prever un aumento de las
presiones y la tensión internacional. El mantenimiento de las barreras
empujará al alza la emigración "oculta", de indocumentados, y del "problema
más grave de la trata (tráfico)" de personas, explicó Villa.

La migración es un fenómeno que exige "transparencia", es decir el
reconocimiento de un problema cuya existencia es innegable, con causas y
efectos conocidos, sostuvo. Pero enfrenta una cuestión de gobernabilidad, al
ser internacional pero regido por legislaciones nacionales.

La solución depende de negociaciones mundiales, regionales o bilaterales,
como las que realizan en la actualidad México y Estados Unidos, agregó.

Villa advirtió que el mundo negocia desde hace mucho tiempo acuerdos y
convenciones sobre comercio, ambiente, drogas, armas vulnerabilidad
financiera, innovaciones tecnológicas y desarrollo social, por lo cual el
movimiento transfronterizo de personas no puede ser el único asunto
excluido.

La migración ocupa 30 páginas del informe de Cepal, que además trata varios
aspectos sobre "Globalización y Desarrollo" en sus 396 páginas.

La Cepal calculó en 17.000 millones de dólares las transferencias monetarias
de los emigrantes latinoamericanos y caribeños a sus países de origen.
México es el mayor receptor de esas remesas, con 7.000 millones de dólares,
pero el impacto económico es mucho mayor en países pequeños.

El monto de dinero enviado por los emigrantes equivale a 1,1 por ciento del
producto interno bruto de México, mientras en Ecuador, El Salvador, Jamaica,
Nicaragua y República Dominicana esa relación fluctúa de ocho a 14 por
ciento.

Estados Unidos es el principal destino de los emigrantes latinoamericanos,
que sumado a sus descendientes ya suman 35,3 millones de personas, según el
censo realizado en ese país en 2000. Siete millones de esos inmigrantes o
familiares son originarios de México.

La emigración intrarregional, especialmente en América del Sur, sufrirá
fuertes turbulencias en los próximos años a causa de las crisis de Argentina
y de Venezuela, los dos mayores receptores de los estimados 2,2 millones de
personas que habían emigrado dentro de la región en 2000.

Argentina, que tenía un acervo de unos 800.000 inmigrantes de países vecinos
en 1990, una cantidad relativamente estable en la última década, se
convirtió ahora en emisor de personas, tras cuatro años de recesión
económica que se agravó desde diciembre.

Ese país era antes un destino atractivo por ser el más desarrollado de
América Latina y tener una política de apertura a inmigrantes, recordó
Villa.

Ahora, Argentina se incorporó al cuadro regional más usual de fuertes
fluctuaciones migratorias de corto plazo, provocadas por crisis económicas o
políticas, a veces por simples devaluaciones de la moneda local

Nello

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www.peacelink.it/tematiche/latina/latina.htm