Venezuela: un nuovo inizio?



ALAI, América Latina en Movimiento 2002-05-01

¿Un Nuevo Comienzo?     Aníbal Quijano
Lo que acaba de ocurrir en Venezuela requiere ser examinado con mucho
cuidado, no sólo y no tanto por sus implicaciones sobre las circunstancias
locales, sino ante todo respecto del contexto global y de sus tendencias y
opciones alternativas. Si aquellos sucesos han desembocado en un resultado
difícilmente esperado por la mayoría de los observadores del mundo y de
América Latina, se debe a que su elemento clave era - en el escenario armado
por la victoriosa contrarrevolución mundial que se llama globalización - aún
más difícilmente esperado: la decidida acción de las masas populares que
logró la alianza de determinadas fracciones militares para derrotar a la
quizás más feroz reacción burguesa de hoy en toda América Latina.
Es necesario no perderlo de vista: es la primera victoria de las masas
populares en América y en el mundo en muchos años. Eso es sin duda mucho más
importante que todo lo demás en la escena venezolana, incluido el propio
Chávez. Por eso, sostener, afirmar y ahondar esa victoria es no sólo
importante para lo que venga en Venezuela, sino, por encima de todo, porque
de ese modo podría constituirse en el preludio y el símbolo del comienzo de
un nuevo horizonte para las víctimas de la voracidad capitalista neoliberal
y de la imposición del imperialismo global.


En la escena mundial, las más perversas y oscuras fuerzas del actual patrón
de poder avanzan, hasta aquí sin resistencia eficaz, barriendo a su paso
todos los derechos sociales conquistados por los trabajadores en cientos de
años, desmantelando los parapetos institucionales que habían sido
establecidos para defenderlos, fragmentando y dispersando sus agrupamientos
sociales y políticos, des-democratizando y des- nacionalizando sociedades y
estados, polarizando de modo extremo la población mundial entre un puñado de
ricos y una creciente mayoría de pobres cada vez más empobrecidos, todo a
favor de la voracidad predatoria de la especulación financiera y del control
imperial de la autoridad política mundial por un pequeño grupo de estados y
de grupos capitalistas imperialistas. Dichos estados y grupos capitalistas
forman ahora un Bloque Imperial Global, una suerte de gobierno mundial
invisible bajo la total hegemonía de Estados Unidos y procuran reducir a los
demás estados a servir de correas de transmisión y de administración local
de los intereses imperialistas, como en Argentina o como en Perú durante los
últimos 15 años, sin duda los más flagrantes ejemplos en América Latina.


La pregunta obvia en todo el mundo es si estas fuerzas van a continuar
indefinidamente concentrando bajo su control los recursos, las riquezas, los
productos, los ingresos, la libertad del mundo, mientras del otro lado crece
una población cuya mayoría ya no dispone inclusive de medios de
sobrevivencia, ya que cientos de miles de sus niños mueren diariamente de
hambre. Y si, de otro lado, sus obvios designios de re- colonización global
del mundo, acelerados después del infausto 11 de setiembre pasado, no podrán
ser detenidos; si el holocausto palestino y la re-colonización de los
pueblos de esa región no serán contenidos; si los planes de control directo
de regiones enteras en América Latina como la andino-amazónica, usando como
plataformas los propios territorios de estados ahora virtualmente
satelizados o en pleno curso de serlo, como Perú , tampoco podrán ser
contenidos.


El lugar del "chavismo" en la resistencia mundial y la nueva derecha
venezolana.


Ciertamente, la resistencia mundial contra esas fuerzas ya ha comenzado y va
organizándose y movilizándose con nuevas formas y con nuevas perspectivas
cuyo debate ya está, así mismo, comenzando. Esa resistencia crece como una
marejada, desde el centro y desde los márgenes del poder imperialista
globalizado. Pero es aún demasiado dispersa y no tiene, en consecuencia,
capacidad de enfrentarse con éxito inmediato a la ofensiva mundial del
capitalismo imperialista, ni objetivos inmediatos de conquista especificados
y/o localizados. Aún no ha llegado a producir una organización poderosa, ni
un régimen político con alguna presencia no desdeñable en el escenario
mundial. Por eso es, sin duda, que inclusive un régimen como el de Chávez,
no obstante todas sus ostensibles limitaciones y contradicciones -
socialmente tan ambiguo que en la práctica ha llegado, después de tres años
de gobierno, apenas a una limitadísima redistribución de ingresos
devolviendo a los niños pobres a la escuela y aumentando moderadamente
algunos salarios; con un desaforado extremismo político vocal tan lejano de
alguna radicalidad efectiva en la distribución de poder en la sociedad
venezolana; con su caudillismo arrogante, hasta prepotente, más típico del
militarismo gorila de los 70s, que de los posibles parientes de Chávez en el
liderazgo nacional-democrático-popular latinoamericano de períodos previos;
desinteresado por lo mismo en, quizás inclusive opuesto a, la organización
política autónoma de las masas venezolanas, porque habría que admitir su
acceso al control de la autoridad política, o por lo menos su importante
influencia sobre ella; por eso mismo confiado más en las fuerzas armadas que
en las masas organizadas - puesto que emergía con un discurso enfrentado a
la prepotencia imperialista mundial y al aplastamiento de las propias masas
venezolanas, concitó en ellas un apoyo entusiasta, así como la adhesión,
incluso acrítica, de muchos sectores de las capas medias antes vinculados al
ex "campo socialista", dentro y fuera de Venezuela y, ciertamente, también
la atenta expectativa de otros sectores sobre el posible desenvolvimiento de
la nueva situación latinoamericana a partir de Venezuela, no sólo debido al
"chavismo", sino también a la posición importante del país entre los países
productores de petróleo.


Por otra parte, los enemigos locales del "chavismo" forman una nueva derecha
en América Latina. Hay que recordar que en Venezuela, antes de la elección
de Chávez, la "derecha" era, en términos generales, socialdemócrata, aunque
diferenciada en los dos partidos que se alternaban en el gobierno durante
casi 50 años, Acción Democrática, una parte del "aprismo" latinoamericano
adherida a la Segunda Internacional después de la Segunda Guerra Mundial, y
COPEI, parte de la Democracia Cristiana, también socialdemócrata en los
hechos aunque con discurso, estilo y algunas acciones algo más a la derecha
que la de AD.


Mientras lo permitía la renta petrolera de un país que ocupa el cuarto lugar
entre los países productores de petróleo, unos 16 mil millones de dólares
anuales en los áureos años de aquella socialdemocracia criolla, esa política
se reprodujo sin sobresaltos hasta fines de los 80. Y no fueron desdeñables
sus realizaciones, en la producción y distribución universal de servicios
sociales públicos, en la distribución de ingresos, desigual pero universal
durante décadas, la expansión de una clase media rentista y de un salariado
conformista, ya que razonablemente bien pagado en sus capas altas,
petroleras sobre todo, claro está; la formación de una burguesía
principalmente rentista y especuladora, bajo el manto del estado y de la
renta petrolera. En breve, una estructura social producida por y adherida a
la democracia política y a la política socialdemócrata. Sin embargo, no se
expandía al mismo tiempo, ni en verdad se organizaba, una estructura
productiva donde pudiera demandarse empleo masivo, producir una masa
salarial importante y duradera, absorción y producción de tecnología actual,
generar mercado interno y en torno de todo ello una estructura social capaz
de sostener la democracia burguesa en el país. Por eso, la debacle producida
a fines de los 80 cortó bruscamente la reproducción de esa estructura de
relaciones sociales, que se reveló, de ese modo, como casi epidérmica.


La debacle fue producida por la succión de las rentas fiscales por los
servicios de la deuda externa, por la desaforada corrupción fiscal, que no
servía en este caso como un mecanismo de acumulación interna, como en el
México anterior a 1980, sino como un mecanismo paralelo de succión de la
riqueza del país. La "globalización" implicó, como en todas partes, la
contracción de la capacidad productiva, otra que el petróleo, y la disputa
extrema por la distribución de ingresos y del acceso al mercado de bienes y
de servicios. Las consecuencias políticas de esa tendencia fueron el
"caracazo" de 1989, los intentos de golpe militar y el ascenso de la figura
política de Chávez.


A primera vista pareciera que el "chavismo" es solamente el "estilo" de
Chávez, vocal, estridente, prepotente, amenazante, y que por eso es
percibido como un peligroso enemigo para la burguesía, las capas medias
asociadas y el salariado petrolero. Pero el discurso amenazante no es un
problema real o mayor en América Latina, menos aún si es muy estridente.
Puede ser un buen pretexto para polarizar las diferencias, pero en América
Latina hay una larga experiencia de cómo manejarlo y domesticarlo, o, si no
es posible, derrotarlo y castigarlo, como en el caso paradigmático de Alan
García. Por eso, la amenaza real en Venezuela no es Chávez, ni el estilo de
sus discursos, tan próximo al que manejan los "sanadores" que congregan a
grandes multitudes populares en los estadios y plazas de América Latina. La
amenaza emergió cuando ese discurso fue apropiado por las masas populares,
por las víctimas de la polarizante distribución de ingresos y de acceso al
mercado. El "chavismo" actual es la confluencia de las necesidades urgentes
de las masas movilizadas con el estridente discurso del caudillo. Y eso, sin
duda, sí es una amenaza real para los dueños del poder.
Dada la reducción de las riquezas a ser distribuidas y la concentración
regresiva de esa distribución, como cuadran a la globalización y a su
neoliberalismo, para la burguesía global y sus socios locales es
indispensable lograr la máxima y más rápida concentración de ingresos. Para
ello se requiere el control de la renta petrolera, ya que ninguna otra
fuente de beneficios tiene la misma importancia en el país, y la reducción
del gasto fiscal en servicios públicos. Para eso necesitan el total control
del estado. Esa es la explicación principal de porqué la antes democrática,
flexible y civil burguesía local y sus capas medias en la prensa y en las
instituciones públicas

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Nello

change the world before the world changes you because  another world is
possible

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