La lección de Venezuela



Por Mempo Giardinelli http://www.pagina12.com.ar/

 Qué significado tienen los acontecimientos de las últimas horas en la
sufrida Venezuela, vistos desde la Argentina? La importancia del contragolpe
que recolocó a Hugo Chávez en la presidencia es enorme, porque las simetrías
son notables. No exactas, pero sí lo suficientemente grandes como para que
sirvan de espejo. Demostrando una vez más que en nuestros países la
oposición puede ser peor que los gobiernos, las viejas dirigencias de Acción
Democrática y Copei (los dos partidos que, como peronistas y radicales aquí,
fueron arrasados en las urnas por Chávez) trabajó en las sombras haciendo
alianzas con los sectores empresariales y los banqueros. La torpeza de las
oposiciones sudamericanas viene siendo proverbial, últimamente, y ahora los
vimos una vez más favoreciendo un régimen de ultraderecha como el que quiso
instalar la Federación Empresarial (llamada Fedecámaras en Venezuela) con
apoyo de algunos jefes de las fuerzas armadas. La incapacidad y la estupidez
es su signo -sostienen algunos intelectuales venezolanos respetables- como
podríamos decirlo nosotros aquí. Impresentables y rencorosos, se montaron
sobre la confusión y el cansancio de las clases medias y la prédica canalla
de los medios de comunicación más colonizados, tal como aquí. Los saqueos de
los verdaderos hambreados sirvieron de pantalla a los saqueos organizados
por los fascistas, igual que aquí. En algunas protestas civiles se agitaron
banderas rojas para que los afanosos macartistas amenazaran con la siempre
meneada "guerra civil". También como aquí.

Fue tanta la torpeza, y es tal la voracidad de clase de los empresarios
criollos, que colocaron en el Palacio de Miraflores a Pedro Carmona Estanga,
presidente de Fedecámaras, que es como si aquí se pusiera a Eduardo
Escasany, Gregorio Pérez Companc o Mauricio Macri en la Casa Rosada. O a
Ricardo Lopez Murphy. Hicieron todo tan mal que pifiaron incluso en la
adopción de las primeras medidas: cacarearon que no habría una gota más de
petróleo para Cuba (y todos vimos por la tele el jolgorio de primeras damas
y señores de traje) y suprimieron el adjetivo "Bolivariana". Cuando afuera
había una matazón tremenda y un caos -ése sí- espontáneo, ellos descorchaban
champán y coreaban "ni un paso atrás, ni un paso atrás" mientras la pueblada
se les venía encima.

Venezuela y la Argentina, que un día fueron los países más ricos de
Sudamérica, los de clases medias más evolucionadas y los que hace décadas
iniciaron procesos de industrialización, hoy están sobrevolados por
fantasmas equivalentes. Los muertos se cuentan por decenas, la impunidad de
los poderosos es la misma, y la dictadura de las cloacas mediáticas también.
Es saludable y prudente, entonces, que el regreso del chavismo sea realmente
conciliador (a juzgar por las declaraciones del vicepresidente Diosdado
Cabello y del propio Chávez) porque es la cordura y la serenidad el mejor
camino que les queda. Lo cual no será sencillo, dado el temperamento
explosivo de su líder. Pero si él logra contenerse, si sus seguidores más
sensatos consiguen calmarlo, y no hay revanchismo, entonces seguramente van
a darse las condiciones para enderezar la situación y hacer lo que hay que
hacer: Venezuela requiere, como nosotros, de veloces planes de reinserción
social. Y no sólo veloces, sino inmediatos, concretos y visibles.

Mientras en nuestros países no se vea que las mallas de contención social
atienden real y verdaderamente las necesidades de las grandes mayorías, y no
se vea que esa contención sólo es preludio de cambios redistributivos mucho
más profundos, no habrá paz. Es lo que no entienden jamás los Carmona
Estanga ni sus equivalentes argentinos. Es lo que no aprenden las contumaces
dirigencias políticas, de allá y de acá. Y es lo que forzosa y urgentemente
deberían entender Hugo Chávez y todos los nuevos dirigentes alternativos que
se están pariendo en las sombras. Es de esperar que -.a ellos sí-. lo
ocurrido les sirva de lección. Es imprescindible que comprendan que la
democracia es una permanente prácticade tolerancia y serenidad, pero en la
que las medidas económicas deben orientarse hacia el bien común y no hacia
el beneficio de unos pocos, los de siempre. Y sobre todo deben aplicarse con
absoluta firmeza aunque con guantes de seda. En comprenderlo y llevarlo a
cabo radica, quizá, la subsistencia misma de nuestras independencias. Porque
ya se está viendo cómo piensan los neoimperialistas que consideran que los
problemas sociales de la periferia son una "jungla" en la que más tarde o
más temprano ellos van a "aplicar las leyes de la jungla", como ha amenazado
Robert Cooper, el consejero de Tony Blair, según la esclarecedora nota que
Julio Nudler firmó el sábado pasado en estas páginas.

La lección de Venezuela es extraordinaria. Muestra que los pueblos de
América latina asimilan la vida democrática y constitucional mucho mejor que
sus dirigencias. Ilustra acerca del destino de las aventuras extralegales y
la torcida utilización de las fuerzas armadas. Denuncia que el poder
mediático de las derechas económicas sirve para soliviantar a los ricos pero
no es suficiente para sostener gobiernos espurios. Advierte a los
autoritarios y fascistas que ya no pueden imponerse como lo hacían antes, a
puro engaño y mentiras. Y les avisa, a los gobernantes de extracción popular
legitimados por el voto, que los pueblos quieren que los cambios prometidos
se concreten en la realidad y sin medias tintas.

Y sobre todo, informa que los tiempos de la Historia se están acelerando
dramáticamente.

Nello

change the world before the world changes you because  another world is
possible

www.peacelink.it/tematiche/latina/latina.htm

www.tightrope.it/galleria/margiotta/salvatore.zip