Argentina:Depreciación del peso acerca moneda común por MERCOSUR



Marcela Valente

BUENOS AIRES, 15 feb (IPS) - La depreciación del peso argentino, tras 11
años de un rígido sistema de paridad con el dólar, puede mejorar la
coordinación de políticas macroeconómicas del Mercosur, y acelerar la
propuesta adopción de una moneda común.
Los presidentes del bloque sudamericano, integrado por Argentina, Brasil,
Paraguay y Uruguay, intentarán aprovechar esa circunstancia este lunes en
una cumbre en Buenos Aires, junto con los de Bolivia y Chile, estados
asociados al Mercosur.
La última cumbre iba a realizarse el 20 de diciembre en Montevideo, pero fue
pospuesta debido a la profunda crisis económica, social y política de
Argentina, que precipitó ese día la renuncia del entonces presidente
Fernando de la Rúa, luego de la de su ministro de Economía, Domingo Cavallo.
Desde entonces, los socios del bloque se han mantenido expectantes ante el
proceso argentino, que el 1 de enero desembocó en la asunción del presidente
Eduardo Duhalde, y el comienzo del fin del régimen de convertibilidad,
paridad forzosa del peso con el dólar implantada en 1991.
Entre las principales medidas adoptadas por Duhalde figuran la derogación de
ese régimen y la devaluación del peso, que durante el primer mes de su
gobierno se procesó mediante dos mercados de cambios paralelos.
El tipo de cambio fijo y oficial para las operaciones de comercio exterior
fue 1,4 peso por dólar, mientras se permitía a bancos y casas de cambio la
libre compra y venta de dólares a la cotización determinada por el mercado,
que llegó a dos pesos.
Entonces el gobierno generalizó la flotación libre del precio de la moneda
estadounidense, aunque se reservó la posibilidad de intervenciones del Banco
Central para controlarlo si lo consideraba necesario.
La aplicación del nuevo régimen, que comenzó el lunes, estabilizó la
cotización del dólar entre 1,8 y 1,9 pesos esta semana.
Eso devolvió competitividad a las exportaciones del país y acercó su
situación a la de los socios del Mercosur, cuyas monedas se depreciaron en
distintos regímenes durante los últimos años, mientras la argentina mantenía
la convertibilidad, lo cual hizo muy difícil coordinar políticas monetarias.
Cavallo había propuesto a Brasil sin éxito que adoptara un régimen similar
al de la convertibilidad, que él mismo ideó cuando era ministro de Economía
de Carlos Menem.
El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la cancillería
argentina, Martín Redrado, anunció el jueves que la agenda de la cumbre
incluirá la propuesta de moneda común.
Los presidentes anunciarán la creación de un Instituto Monetario del
Mercosur, presunto precursor sin sede ni personal de un banco central
regional.
Entre los cometidos de ese instituto estarán coordinar la tarea de los
bancos centrales de los cuatro países y plantear propuestas de coordinación
de sus políticas macroeconómicas.
La adopción de una moneda común se planteó en ocasiones anteriores, pero
tenía poca viabilidad durante la vigencia de la convertibilidad, por la
asimetría entre los dos socios mayores, Brasil y Argentina, y en especial en
los dos últimos años, cuando la recesión argentina puso en crisis varias
veces al Mercosur.
El proceso de depreciación de la moneda brasileña que comenzó en enero de
1999 llevó el precio del dólar de poco menos de un real a 2,4 reales,
mientras el peso argentino mantenía su paridad con la moneda de Estados
Unidos.
Eso estuvo en la base de varios conflictos bilaterales que bloquearon el
avance del Mercosur.
Firmas de países industrializados preferían instalarse en Brasil o
trasladaron fábricas de Argentina a ese país, donde les resultaba más barato
producir, y la diferencia de precios relativos permitió a las empresas
brasileñas ganar terceros mercados en mayor medida que las argentinas.
Los participantes en la cumbre discutirán la creación de un tribunal
arbitral permanente para tratar disputas comerciales entre los Estados
miembros, y anunciarán la búsqueda conjunta de nuevos mercados, mediante
giras multinacionales de representantes de gobiernos y empresas.
También avanzarán hacia el establecimiento de complejos productivos
especializados, y Brasil y Argentina se comprometerán a eliminar con rapidez
las barreras paraarancelarias que frenan el comercio bilateral, con la
intención de que éste aumente en el corto plazo.
Redrado admitió que no habrá avances en relación con el comercio de
automóviles, que ha causado algunos de los principales conflictos entre el
país y Brasil, y sostuvo que la complejidad del asunto requiere mayor
análisis.
Las firmas argentinas del sector han pedido liberalizar el comercio, con la
intención de que mayores ventas a Brasil compensen la caída de la demanda
argentina de automóviles, debido a la recesión.
Los socios del bloque se proponen además mostrar mayor disposición a aceptar
que Estados miembros realicen



Nello

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